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LA HIPNOSIS Y LA PÉRDIDA DE PESO


La idea de caer en un estado de inconsciencia y despertar capaz de resistir los antojos y perder peso suena demasiado buena para ser verdad para la mayoría de las personas que hacen dieta.

La hipnosis se usa mucho para ayudar a superar fobias y cambiar ciertos comportamientos, como el consumo de alcohol o tabaco.

Curiosamente, algunos afirman que también puede promover la pérdida de peso.

Este artículo analiza la evidencia para determinar si la hipnosis puede ayudarlo a perder peso y no recuperarlo.

¿Qué es la hipnosis?

La hipnosis es un estado de conciencia que implica una mayor atención y concentración, una disminución de la conciencia del entorno y una mayor respuesta a la sugestión.

Hay dos teorías diferentes sobre cómo funciona la hipnosis.

La teoría del "estado" sugiere que los sujetos entran en un estado alternativo de conciencia con una función cerebral alterada, lo que explica los efectos de la hipnosis.

Mientras tanto, la teoría del “no estado” dice que la hipnosis no es un estado alterado de conciencia. En cambio, el sujeto responde a la sugerencia y participa activamente en la sesión, en lugar de estar bajo el control del hipnotizador.

Hay varias técnicas de hipnosis. Una de las más comunes es la técnica de fijación de los ojos, que consiste en mantener la mirada fija en un objeto brillante hasta que los ojos se cierran gradualmente.

Una vez que ha entrado en el estado de hipnosis, es más sugestionable y más receptivo a realizar cambios positivos en su comportamiento.

Entrar en un trance hipnótico a menudo se describe como un estado relajado de conciencia. Una vez en trance, el hipnotizador dará sugerencias verbales, como “cuando te despiertes, te sentirás más motivado” o “no beberás alcohol”.

Algunos afirman que la hipnosis puede ayudar a recuperar recuerdos reprimidos, curar alergias, tratar adicciones y reducir la ansiedad y la depresión.

La hipnosis podría influir en ciertos comportamientos.

Algunos estudios han encontrado que la hipnosis es eficaz para modificar diferentes tipos de comportamiento, incluido el tabaquismo y el consumo de drogas.

En un estudio, 286 fumadores se sometieron a asesoramiento estándar o hipnosis para ayudarlos a dejar de fumar. Después de seis meses, el 26% del grupo de hipnosis había dejado de fumar, en comparación con el 18% del grupo de asesoramiento. Esta diferencia seguía siendo significativa incluso después de un año.

En otro estudio, nueve pacientes de metadona que usaban drogas callejeras pasaron por 10 sesiones grupales semanales de hipnosis. Después de seis meses, todos los pacientes habían dejado de consumir drogas callejeras por completo.

Además, otros estudios han encontrado que la hipnoterapia puede mejorar la autoestima, reducir la ira y la impulsividad, controlar la ansiedad y tratar el insomnio en ciertos grupos de personas.

Sin embargo, la investigación actual sobre los beneficios de la hipnosis es limitada y se enfoca en grupos pequeños y específicos de pacientes. Se necesitan estudios más amplios para determinar cómo puede afectar a la población general.

La hipnoterapia puede mejorar la pérdida de peso.

Además de su capacidad potencial para modificar el comportamiento, la investigación muestra que la hipnosis puede aumentar la pérdida de peso.

En un estudio, 60 personas obesas con apnea del sueño recibieron consejos dietéticos, hipnoterapia para reducir el estrés o hipnoterapia para reducir la ingesta de calorías.

Después de tres meses, todos los grupos perdieron cantidades comparables de peso. Sin embargo, solo el grupo que recibió hipnoterapia para reducir el estrés mantuvo su pérdida de peso después de 18 meses.

En otro estudio, 109 personas se sometieron a un tratamiento conductual para bajar de peso, con o sin hipnosis. Después de dos años, el grupo de hipnoterapia continuó perdiendo peso, mientras que el grupo de control exhibió menos cambios adicionales en el peso.

Además, un análisis de varios estudios encontró que agregar hipnosis a un tratamiento cognitivo conductual para la reducción de peso resultó en casi el doble de pérdida de peso.

Aún así, la investigación sobre los efectos potenciales de la hipnosis en la pérdida de peso es limitada. Se necesitan más estudios para medir cómo la hipnosis podría beneficiar el control del peso.

La hipnosis debe combinarse con otros métodos para perder peso.

Hay muy pocos estudios que analicen los efectos de la hipnosis sola en la pérdida de peso. Sin mencionar, aquellos que suelen tener errores en su metodología que podrían sesgar los resultados.

La mayoría de los estudios que han demostrado un efecto positivo de la hipnosis en la pérdida de peso lo han usado en combinación con un programa de control de peso.

En estos estudios, la hipnosis mejoró la pérdida de peso cuando se combinó con asesoramiento dietético o tratamiento conductual.

Para obtener los mejores resultados, se debe agregar la hipnoterapia a un programa de tratamiento que incluya hacer cambios saludables en la dieta y el estilo de vida.

La hipnosis podría no funcionar para todos

Los estudios muestran que ciertas personas pueden ser más susceptibles a los efectos de la hipnosis y, por lo tanto, es más probable que se beneficien de ella.

En particular, ciertos rasgos de personalidad pueden predecir qué tan susceptible es una persona a la hipnosis.

Características como la persistencia, el desinterés y la apertura se han relacionado con una mayor susceptibilidad a la hipnosis.

Además, los fantaseadores, o aquellos con una imaginación vívida que están más disociados de la realidad, tienen más probabilidades de ser hipnotizados fácilmente.

Por el contrario, la investigación muestra que aquellos que se apresuran a emitir juicios tienen menos probabilidades de ser susceptibles a los efectos del hipnotismo.

Otros estudios han encontrado que la susceptibilidad hipnótica aumenta después de los 40 años y que las mujeres tienen más probabilidades de ser susceptibles, independientemente de la edad.

Si muestra estos rasgos de personalidad o cae en esta demografía, es más probable que la hipnosis sea efectiva para usted. Para otros, la hipnosis puede no producir los mismos resultados beneficiosos.

La hipnoterapia no es una solución rápida

Aunque se ha demostrado que la hipnosis mejora la pérdida de peso en algunos estudios, no debe verse como un tratamiento independiente o una cura mágica para la pérdida de peso.

De hecho, la mayoría de los estudios que han encontrado un beneficio para la hipnosis la han usado además del tratamiento conductual o un programa de control de peso.

La hipnosis debe usarse como una herramienta para ayudar a modificar ciertos comportamientos que pueden contribuir al aumento de peso. Todavía debe dedicar tiempo y esfuerzo adicionales para ver resultados.

Coma más frutas y verduras, disminuya la ingesta de alimentos procesados ​​y azúcar y asegúrese de realizar actividad física regular para bajar de peso, con o sin la ayuda de la hipnosis.

Para mantener su peso bajo control, modifique su dieta para incluir más alimentos integrales sin procesar y aumente su cantidad diaria de ejercicio.

Ya sea que decida seguir la hipnoterapia o no, hacer estos simples cambios en el estilo de vida puede conducir a un control de peso duradero.

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¿QUE ES LA DIETA PALEOLÍTICA? ¿FUNCIONA PARA PERDER PESO?


Quienes la practican y recomiendan, aseguran que es una forma de alimentación que ayuda a perder peso sin el riesgo del tan odiado "rebote" y que también previene muchos problemas de salud.

Recibe su nombre debido a que nuestros ancestros sólo comían plantas y animales. Comían más a menudo que nosotros hoy en día, por lo que se adaptaron a almacenar energía en forma de grasa para usarla en tiempos de escasez.

En general, la dieta es alta en proteínas, moderada en grasas (principalmente de grasas insaturadas), baja a moderada en carbohidratos (restringiendo específicamente los carbohidratos de alto índice glucémico), alta en fibra y baja en sodio y azúcares refinados. 

Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas (incluidas las grasas omega-3 EPA y DHA) provienen del pescado marino, el aguacate, el aceite de oliva y las nueces y semillas.

La carne de res alimentada con pasto a menudo se destaca en la dieta, que se promueve para que contenga más grasas omega-3 que la carne de res convencional (debido a que se alimenta con pasto en lugar de granos). Contiene pequeñas cantidades de ácido alfa-linolénico (ALA), un precursor de EPA y DHA. Sin embargo, solo una pequeña proporción de ALA puede convertirse en el cuerpo en ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA). La cantidad de omega-3 también es muy variable según el régimen de alimentación exacto y las diferencias en el metabolismo de las grasas entre las razas de ganado. En general, la cantidad de omega-3 en la carne de res alimentada con pasto es mucho más baja que la del pescado marino graso. El salmón cocido contiene de 1000 a 2000 mg de EPA/DHA por porción de 3 onzas, mientras que 3 onzas de carne de res alimentada con pasto contienen alrededor de 20 a 200 mg de ALA.

¿Qué comer?

• Carne, pescado, huevos, frutos secos, semillas, aceites, especias, frutas, verdura y hierbas.

¿Qué no comer?

• Refrescos y azúcares. Comidas altamente procesadas. Ni azúcar, ni granos procesados como el pan, la pasta, cereales, maíz, trigo y harinas.

ERA PALEOLÍTICA

En esta era la mayoría de las calorías de la dieta de los humanos provenía de comer todo tipo de animales: pájaros, anfibios, insectos, pescados, mariscos y mamíferos.

LO QUE DEBES EVITAR

- Zumos.
- Dulces.
- Grasas químicamente alteradas.
- Pizza.
- Lácteos.
- Arroz.
- Legumbres.

ALTER L. VOEGTLIN Fue un gastroenterólogo que se hizo popular en los años 70 y que contribuyó a esta dieta al afirmar que padecimcientos como la caries, obesidad y diabetes podían evitarse con este régimen.

LO QUE PUEDES COMER EN POCAS CANTIDADES Y DE VEZ EN CUANDO

- Café.
- Chocolate.
- Alcohol

¡IMPORTANTE! 

Un cambio brusco para hacer este tipo de dieta puede resultar demasiado para tu cuerpo, por lo que se recomienda que los cambios sean graduales.

Como en cualquier otra dieta, cada organismo responde de un modo diferente y lo ideal es consultar con un especialista para definir el tipo de alimentación que mejor se adapta a nuestro cuerpo.

La investigación hasta ahora

Algunos ensayos controlados aleatorios han demostrado que la dieta Paleo produce mayores beneficios a corto plazo que las dietas basadas en las pautas nacionales de nutrición, incluida una mayor pérdida de peso, una circunferencia de la cintura reducida, una disminución de la presión arterial, una mayor sensibilidad a la insulina y una mejora del colesterol. Sin embargo, estos estudios fueron de corta duración (6 meses o menos) con un pequeño número de participantes (menos de 40).

Un ensayo controlado aleatorizado más grande siguió a 70 mujeres suecas posmenopáusicas con obesidad durante dos años, que se sometieron a una dieta paleolítica o a una dieta de recomendaciones nutricionales nórdicas (NNR). 

La ​​dieta Paleo proporcionaba el 30 % de las calorías totales de proteínas, el 40 % de grasas (principalmente de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas) y el 30 % de carbohidratos. Incluía carnes magras, pescado, huevos, verduras, frutas, bayas, nueces, aguacate y aceite de oliva. 

La dieta NNR proporcionó menos proteínas y grasas, pero más carbohidratos con un 15 % de proteínas, un 25-30 % de grasas y un 55-60 % de carbohidratos, incluidos alimentos similares a la dieta Paleo, pero también productos lácteos bajos en grasas y cereales ricos en fibra. Ambos grupos redujeron significativamente la masa grasa y la circunferencia de peso a los 6 y 24 meses, y la dieta Paleo produjo una mayor pérdida de grasa a los 6 meses pero no a los 24 meses.

Peligros potencialesPlanificación de comidas. 

Debido a que la dieta depende en gran medida de los alimentos frescos, espere un tiempo para planificar, comprar, preparar y cocinar las comidas. Esto puede ser un desafío para estilos de vida ocupados o para aquellos con menos experiencia en la cocina.

Mayor costo. 

Las carnes, pescados y productos frescos tienden a ser más caros que las versiones procesadas, como congeladas o enlatadas.

Excluyendo alimentos. 

La exclusión de categorías enteras de alimentos de consumo común, como los cereales integrales y los productos lácteos, exige una lectura frecuente de las etiquetas en los supermercados y restaurantes. También puede aumentar el riesgo de deficiencias como las de calcio, vitamina D y vitamina B., si estos nutrientes no se ingieren constantemente de los alimentos permitidos o de un suplemento vitamínico. Por ejemplo, hay algunos alimentos no lácteos ricos en calcio que el cuerpo absorbe bien, como la col rizada y las hojas de nabo o las sardinas y el salmón enlatados con hueso, pero tendría que comer cinco o más porciones de estas verduras y espinas de pescado al día. para satisfacer las necesidades de calcio recomendadas. (Tenga en cuenta que algunas verduras, como las espinacas, que se promocionan como ricas en calcio, también contienen oxalatos y fitatos que se unen al calcio, por lo que en realidad se absorbe muy poco). 

Un pequeño estudio de intervención a corto plazo de participantes sanos mostró una disminución del 53 % desde el inicio en la ingesta de calcio después de seguir una dieta Paleo durante tres semanas. Además, la exclusión de los cereales integrales puede resultar en un consumo reducido de nutrientes beneficiosos como la fibra y, por lo tanto, puedeaumentar el riesgo de diabetes y enfermedades del corazón.

Problemas de salud de una alta ingesta de carne. Varios estudios han demostrado que un alto consumo de carne roja está relacionado con un mayor riesgo de muerte, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

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COMO BAJAR DE PESO SI USTED TIENE DIABETES


Sobrepeso, obstáculo que se debe tratar de superar 


La obesidad aumenta el riesgo de padecer diversas enfermedades, como aterosclerosis, hipertensión y la misma diabetes. Si usted padece esta última y le sobran algunos kilitos, ¡decídase a adelgazar! Además de lucir muy bien, la glucosa se controlará mejor. 

La insulina reduce la glucemia, actuando como una “llave” que abre las “puertas” de las células para que el azúcar pueda entrar y sea utilizada. En una persona excedida de peso esa hormona no puede actuar correctamente, porque en los obesos las “cerraduras de las puertas” se alteran y para “abrirlas” se requiere el doble, el triple o aun mayor cantidad de insulina que en el caso de una persona delgada. 

Cuando las personas obesas con diabetes de reciente diagnóstico adelgazan, la insulina aún presente puede cumplir de nuevo con su función y la glucosa puede mantenerse en sus valores normales sin requerir tratamientos adicionales con medicamentos. 

Si usted tiene sobrepeso, seguramente más de una vez se habrá preguntado por qué le ocurrió. Con frecuencia se escucha que “la obesidad es el resultado de una alteración de la tiroides” o bien que “es por herencia”. En casi todos los casos su origen es muy claro: las personas obesas comieron durante los meses o años pasados más de lo que su cuerpo necesitaba, como producto de malos hábitos alimenticios. En consecuencia, el exceso de energía se almacena en el cuerpo en forma de grasa. Pero ¿qué ocurre con la herencia? 

Si bien ésta es importante, primero incorporamos los hábitos y las costumbres de nutrición tal y como los aprendimos en casa. También es cierto que una persona con obesidad en general también hereda alteraciones en los centros reguladores de la saciedad, esto es como si su cuerpo le exigiera comer en mayor cantidad para satisfacer la sensación de hambre. Por eso es tan difícil el control de este problema, que requiere, en cierta forma, que la persona acepte ir contra la corriente, contra lo que instintivamente quisiera hacer, que en este caso es comer. 

Para bajar de peso no existe ninguna receta secreta. 

Tan sólo hay que disminuir la cantidad de calorías que se ingieren habitualmente. También se debe tomar en cuenta la cantidad de hidratos de carbono, proteínas y grasas de la alimentación, así como los horarios de las comidas, para tener un control aceptable de la glucemia. Pero eso no es todo, se contribuye aún más a perder esos kilos que sobran ¡al aumentar la actividad física! 

De este modo, el cuerpo utilizará la energía almacenada en forma de grasa. Si está usted decidido a bajar de peso, nosotros queremos contribuir a eso. ¿Cómo perder esos kilos que sobran? ¡Con menos calorías y más movimiento! 

Hay que comer de todo 

Procure darle variedad a los menús, pero en la cantidad adecuada, de acuerdo con sus necesidades (edad, género, actividad física y control glucémico). Es importante que comprenda que no hay alimentos buenos o malos. Todos son necesarios para el cuerpo, pero en cantidades diferentes. Hay alimentos que no son recomendables para una persona con diabetes, como los azúcares (azúcar, miel, mermelada, piloncillo, dulces, pasteles, refrescos, galletas dulces, pan de dulce, etc.) y los que contienen una gran cantidad de grasa (salchicha, chorizo, leche entera, mantequilla, manteca, mayonesa, chicharrón, vísceras y carne grasosa, entre otros). Estos alimentos no se encuentran prohibidos, pero deben comerse en cantidades muy pequeñas o, de preferencia, no consumirse. 

Las tres reglas de oro para adelgazar 

Si usted es obeso, es muy importante la pérdida de peso. La insulina actuará mejor cuando tenga menos tejido graso, es decir, cuando adelgace. Se considera una reducción exitosa del peso corporal cuando se pierden entre 500 g y 1 kg por semana. 

- 1. Modere el consumo de alimentos ricos en proteínas e hidratos de carbono (carnes, quesos, huevo, leche, pan, tortilla, cereales, galletas, tubérculos, legumbres y frutas). 

- 2. Evite consumir productos ricos en azúcares simples y grasas, como azúcar, dulces, pasteles, refrescos, carnes y lácteos (y sus derivados), y bebidas alcohólicas. 

- 3. Consuma suficiente fibra y agua. Éstas llenan el estómago sin engordar. Cómalas en diferentes preparaciones para evitar aburrirse de ellas: verduras y ensaladas como plato principal y carne como complemento. 

Por lo general, la primera semana se adelgaza fácilmente. En la segunda semana, a pesar de todo esfuerzo, el peso a veces permanece constante. ¡No se desanime! Después de este periodo los resultados mejoran si usted mantiene una alimentación adecuada. 

¿Está aumentando otra vez de peso? 

“¡Oh! ¿Otra vez tengo un kilogramo de más?” ¡Manos a la obra, hay que actuar inmediatamente y bajar esos kilos que sobran! La glucemia se puede elevar. Seguramente ha comido un poco más de lo habitual o han surgido frecuentes invitaciones o compromisos, y por eso se excedió en el consumo de alimentos altos en calorías. Para que baje de 500 g a 1 kg por semana hay que consumir entre 500 y 1000 kcal (kilocalorías) menos por día. Tome en cuenta las siguientes sugerencias: 

- Consuma diariamente las tres comidas tradicionales y si tiene mucha hambre entre ellas —solamente cuando lo requiera—, incluya colaciones. 

- No deje de desayunar. 

- Coma sólo lo que necesita para satisfacer su hambre; hágalo despacio y en un ambiente tranquilo. No haga ninguna otra cosa mientras coma. Si efectúa al mismo tiempo otras actividades, lo más probable es que ingiera más alimentos de los que necesita, por ejemplo, evite hacerlo mientras ve televisión. 

- Sírvase solamente lo que va a comer y deje lo demás en la cocina. Use un plato pequeño y procure que éste tenga siempre una presentación atractiva. Si no se siente satisfecho con la porción de alimento, agregue cantidades adicionales de verduras. 

- Trate de reducir el consumo de nutrimentos altos en grasa. 

- Limite el consumo de alimentos fritos, en lugar de ello cocínelos al horno, al vapor o asados, sin adicionar grasa a los que ya preparó. 

- Elija lácteos descremados o bajos en grasa. 

- Aumente diariamente su nivel de actividad física realizando pequeños cambios hasta que establezca, de ser posible, una rutina de ejercicio aeróbico de tres veces o más por semana. 

- No se pese más de una vez a la semana. Hacer esto a menudo no da una buena idea del progreso y puede desanimarlo. 

- No compre comestibles cuando tenga hambre o esté cansado.

- Trate de ingerir solamente lo necesario para satisfacer su hambre y no asocie esta actividad con estados emocionales; muchas personas lo hacen de más cuando se encuentran tensas o están alegres en fiestas y eventos sociales. 

- Comer fuera de casa o celebrar un suceso especial no justifica que abandone por completo sus buenos hábitos de nutrición. En estos casos elija alimentos con menos calorías o considere la posibilidad de llevar su propia comida (no tiene que ser algo muy complicado; inténtelo realmente). Si va a una fiesta, tome un leve refrigerio a base de ensaladas, algo de fruta o de cereales bajos en grasa para controlar mejor su apetito; puede probar de todo un poco, para así mantener su diabetes bajo un control aceptable. Cuando empiece a equilibrar lo que come con sus actividades notará un cambio en el peso; si come menos calorías de las que su cuerpo necesita para efectuarlas, lo perderá, y si come más, lo aumentará.

La clave del éxito a largo plazo 

Actividad física. 

Ésta y el consumo moderado de alimentos son sus cartas más fuertes. 

Apoyo de familiares y amigos. 

Es bueno tener personas que lo auxilien, que disfruten de los mismos alimentos y que hagan ejercicio con usted. Búsquelas como acompañantes. 

Motivación. 

Debe adelgazar por convicción propia; recuerde mantener un peso adecuado, además de estético (se verá bien), pues esto es lo mejor para controlar su diabetes y su salud en general. 

Pensamiento positivo. 

Medite en su salud, en su propia estima y en su mejor nivel de energía. ¡Esto es más importante que el peso en sí! 

Grupos de intercambio de alimentos 

Se sabe que todos los alimentos aportan, en mayor o menor cantidad, uno o varios nutrimentos, y que el contenido de éstos en los comestibles es más o menos constante. Para llevar a cabo un consumo adecuado de ellos, las personas diabéticas (e incluso las no diabéticas) pueden manejar una lista de equivalentes.

- Clasifica los alimentos en diferentes grupos de acuerdo con los nutrimentos que proporcionan y que se enlistan en porciones o raciones que son similares en calorías y en el contenido de grasas, proteínas y carboohidratos. 

Una nutrición basada en equivalentes permite escoger los manjares de preferencia de acuerdo con los gustos, las costumbres y los hábitos alimentarios. Al mismo tiempo le da al cuerpo la misma cantidad de nutrimentos y de calorías que necesita para realizar todas las actividades, logrando un adecuado control de la diabetes. Un plan de alimentación por equivalentes funciona, porque cualquier comestible ingerido en la cantidad adecuada puede intercambiarse por otro del mismo grupo, en la proporción que corresponda al nuevo alimento. No se recomienda cambiar un alimento de un grupo por alguno de otro, porque contienen cierta cantidad de nutrimentos y calorías diferentes. Se utilizarán los términos ración o equivalente como sinónimos de porción de alimento que se debe consumir para obtener las calorías y los macronutrimentos que representan a cada grupo de éste. 

Los grupos para el intercambio de alimentos son los siguientes: 

- Leche. Carnes y sustitutos. 
- Panes y otros almidones (cereales, tubérculos y legumbres). 
-Frutas. Verduras. Grasas. 

- Leche. La leche líquida, evaporada o en polvo, el yogur y el jocoque son alimentos que proporcionan principalmente proteínas. En la edad adulta hay que moderar su consumo, pues también contienen grasa. Se recomiendan los descremados, que aportan de 90 a 140 kcal por ración, dependiendo de su contenido de grasas. 

- Carnes y sustitutos. La carne de aves (sin la piel), res y cerdo, los embutidos, los pescados, los mariscos, el huevo, los quesos, etc. proporcionan al cuerpo principalmente proteína. También aportan grasa, por lo que se debe cuidar su consumo y preferir los que la incluyen en menor cantidad. Un equivalente aporta entre 55 y 100 kcal, dependiendo del contenido de grasas. 

- Panes y otros almidones. (cereales, tubérculos y legumbres) Los alimentos de este grupo incluyen tortilla, bolillo, pan de caja, arroz, avena, cereales sin azúcar, pastas, papa y frijoles, entre muchos otros. Brindan sobre todo energía, por su alto contenido de hidratos de carbono complejos. Proporcionan 80 kcal por ración. 

- Frutas Existe una gran variedad de ellas, como guayaba, manzana, pera, durazno, melón, papaya, naranja y plátano, entre otras; aportan vitaminas y minerales; también contienen fibra, pero son fuente importante de azúcares simples, por lo que su consumo debe ser moderado. Cada porción contiene 60 kcal. 

- Verduras. Las verduras se dividen en dos grupos. En el grupo 1 se encuentran aquéllas cuya cantidad por ingerir es necesario medir, pues contienen una pequeña porción de azúcar, como son zanahoria, betabel y pimiento morrón, entre otras. Aportan entre 25 y 30 kcal por porción (1/2 taza si están cocidas o 1 taza si se consumen crudas). Del grupo 2 se pueden consumir los víveres en las cantidades deseadas, pues contienen muy pocas calorías. En este grupo se encuentran el nopal, el pepino, la lechuga, la coliflor, las calabacitas y los hongos, entre otros. El consumo de verduras aumenta la cantidad de fibra en nuestra alimentación, con lo cual se incrementa su volumen sin aportar demasiadas calorías. 

- Grasas. Algunos comestibles de este grupo son el aguacate y el aceite de oliva (grasas monoinsaturadas); el aceite de girasol, de cártamo y de maíz, y los cacahuates (grasas poliinsaturadas); así como la mantequilla, la crema, la mayonesa y el tocino (grasas saturadas). Las grasas son necesarias para el cuerpo, pero es muy importante moderar su consumo y disminuir la ingestión total de las saturadas y de colesterol. Las grasas contienen 45 kcal por equivalente. 

- Alimentos “accesorios” (azúcar). El azúcar, la miel, el piloncillo, la mermelada, los caramelos, los refrescos y el pan de dulce son alimentos que sólo pueden ser consumidos en cantidades pequeñas, pues incrementan rápidamente los valores de glucosa en la sangre. Por eso sólo se recomiendan como medida de emergencia durante una disminución de la glucosa. Por ejemplo, una cucharada de azúcar o miel, un dulce o medio vaso con jugo de naranja contienen 15 g de hidratos de carbono simples. Evite dulces, pasteles, panes preparados con yema de huevo y chocolates, pues son ricos en azúcares, grasas y calorías.  

- Existe un último grupo de alimentos que se pueden consumir en las cantidades que se desee, a menos que por alguna razón se indique lo contrario. Algunos de estos alimentos son el café, las especias, el limón, el agua mineral, el agua, los caldos desgrasados, los chiles y las salsas picantes. 

El plato del buen comer 

Este plato es una ilustración gráfica que se diseño para poder fomentar y enseñar buenos hábitos de alimentación en la población general. Sirve para que las personas puedan tener una base para planear sus menús y hacer las elecciones más acertadas. En términos generales, se insiste en consumir un mayor número de alimentos de origen vegetal, limitar el consumo de productos de origen animal que tienen un alto contenido de grasas saturadas, promover una dieta baja en grasas de origen animal y alta en fibra, vitaminas y minerales, y la importancia de una alimentación variada que incluya todos los grupos de alimentos. 

La alimentación saludable está representada por un plato dividido en los tres grandes grupos: 

- I. Verduras y frutas. 
- II. Cereales. 
- III. Legumbres y alimentos de origen animal.

A continuación le ofrecemos algunas sugerencias para modificar su plan de alimentación. 

Cómo disminuir el consumo de grasas y colesterol 

En lugar de freír, cocine los alimentos horneados, asados, hervidos o al vapor. Si es inevitable que los prepare con aceite, use una sartén de Teflón o aceite en aerosol Pam para evitar refreírlos. Retire toda la grasa visible de la carne antes de cocinarla. Modere el consumo de carnes rojas, incluyendo carnes frías, salchichas y chorizos. Quite las escamas y la piel del pescado, el pollo y el pavo antes de cocinarlos. Elija pescado al menos dos veces por semana. 

Prepare sopas de verduras con caldos desgrasados. Coma los frijoles de olla en lugar de refritos; del caldo sírvase lo que desee. 

Modere el consumo de huevo a sólo uno diario o sustitúyalo por dos claras. 

Prefiera leche y otros productos lácteos bajos en grasa. En lugar de mantequilla utilice margarina suave de aceites vegetales poliinsaturados (maíz, cártamo, etc.); compre la margarina que se vende en recipiente en lugar de la que viene en barra. En vez de manteca animal y vegetal sólida, o grasa de tocino, utilice aceite monoinsaturado (oliva) o poliinsaturado (girasol, cártamo, maíz y soya), o margarina para cocinar. 

Los antojitos mexicanos (tortas, tacos, chilaquiles, tlacoyos, picadas, gorditas, quesadillas, etc.) constituyen una manera muy nuestra y recomendable de combinar varios alimentos. Por ejemplo, un taco al pastor equivale a una ración de pan, una de carne y otra de grasa. Prepárelos en casa, pero acostúmbrese a comerlos sin freír. Si emplea carne o queso, elija la de pollo sin la piel, bistec de res, queso panela, requesón o queso Oaxaca, y acompáñelos siempre con verduras (nopalitos, cebollitas asadas, salsas mexicanas, etc.). 

Los tamales son ricos en grasa (tres equivalentes, aproximadamente); modere su consumo. Coma las verduras frescas o crudas acompañadas con yogur bajo en grasa, o con limón y sal. Evite el aceite como aderezo, pues éste aumenta el consumo total de grasas. 

Si le gustan las pizzas, prefiera las de verduras. Evite las preparadas con carnes o embutidos muy grasosos. Tome fruta fresca como postre, o bien gelatina sin azúcar con fruta picada. 

Prepare un delicioso arroz con leche descremada, canela y vainilla; retírelo del fuego, déjelo enfriar y endulce con algún sustituto de azúcar. Puede tomar agua de limón o de jamaica endulzados con edulcorantes no nutritivos, refrescos de dieta o agua mineral. 

En vez de tomar chocolate, disfrute una bebida con cocoa sin azúcar, o sustituto de ésta, y leche descremada. 

Si come en un restaurante, pida que le sirvan los aderezos por separado (puede mojar el tenedor en el condimento antes de cada bocado, para sentir el sabor); así disminuirá el consumo de un alimento rico en grasa

Cómo aumentar el aporte de fibra 

Cuando elija alimentos del grupo de los panes y almidones prefiera los que contienen más fibra, en lugar de los de harina refinada. 

Los frijoles, las tortillas y los productos integrales son más recomendables que los alimentos refinados. 

Una fruta entera es mejor que un jugo de frutas. 

Tortilla o pan integral son mejor que el pan blanco; las verduras crudas son mejor que las cocidas, y en trozos, mejor que en puré. Puede consumir legumbres (frijol, lenteja, garbanzo, habas y soya) como plato fuerte. Dentro del grupo de las frutas algunas son más ricas en fibra. 

- Consuma las cáscaras y semillas comestibles de las frutas y verduras; por ejemplo, manzana con cáscara y papa horneada sin pelar. Coma todos los equivalentes de verduras y recuerde que del grupo libre puede consumir lo que desee. 

Beba suficientes líquidos (de seis a ocho vasos diarios) sin azúcar para ayudar al cuerpo a utilizar la fibra. 

Sustituciones posibles 
entre distintos grupos de alimentos

Puede cambiar un equivalente de fruta por uno de cereales; esto sólo debe hacerse una vez al día, porque se eliminarían las vitaminas A y C de la fruta, que son necesarias. Sin embargo, no sustituya éstas por cereales y otros almidones, pues aumentarían los azúcares simples de la dieta. 

También se puede sustituir un equivalente de leche descremada por uno de cereales más uno de carne baja en grasas. Esto se puede hacer sólo ocasionalmente, porque se eliminaría el calcio de la leche, el cual deben tomar en mayor cantidad diaria los adolescentes y las mujeres embarazadas. 

Es posible también intercambiar un equivalente de leche entera por uno de cereales, uno más de carne y otro de grasas; esto se puede hacer ocasionalmente, debido a las razones anteriores. 

Modifique sus recetas favoritas 

Algunas recetas pueden tener un alto contenido de grasas saturadas, colesterol, azúcar y otros ingredientes que se deben evitar. En algunos casos es posible modificarlas sin que pierdan su sabor. A continuación se presentan algunos ejemplos: 

- Azúcar 

Para comprobar si funciona su restricción, sin afectar el platillo, comience por reducir un tercio la cantidad indicada en la receta y si el resultado es bueno, la siguiente vez redúzcala a la mitad. Si su control es aceptable, el nutriólogo puede ayudarlo a determinar pequeñas raciones de azúcar dentro de su plan de alimentación, pues hay ciertos requisitos que debe cumplir para que se le permita hacer esto. Puede emplear edulcorantes bajos en calorías; si la preparación requiere altas temperaturas. 

- Huevos 

Cambiar cada huevo señalado en la receta por dos claras y una cucharadita de aceite poliinsaturado o 1/4 de taza de sustituto de huevo. 

- Crema 

Sustituir una taza de crema con una taza de leche evaporada descremada, parcialmente congelada. 

- Manteca natural o vegetal 

En lugar de una taza de manteca natural o vegetal, utilice 3/4 de taza de aceite vegetal. 

- Mantequilla 

En vez de una taza de mantequilla emplee una de margarina. 

- Chocolate para repostería 

Sustituir una onza de chocolate (30 g) para repostería por tres cucharadas de cocoa en polvo y una de aceite poliinsaturado. 

- Leche entera 

Cambiar la taza de leche entera por una de leche descremada. 

- Sal 

Reducir o eliminar la sal indicada en las recetas, excepto en la de la masa para pan, la cual no tiene sabor sin ese condimento. 


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