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CUANDO LLEGA EL INVIERNO: BENEFICIOS DE LA EQUINÁCEA

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4 RECETAS SANAS DE SOPAS Y CREMAS CON BROTES Y GERMINADOS


Crema de guisantes y brotes de rábanos

Con los guisantes se consigue una crema aterciopelada de sabor dulce que contrasta con los picantes brotes de rábano, mientras que el aceite de sésamo redondea el dulzor de los primeros.

Ingredientes

- 800 g de guisantes frescos
- 5 cucharadas soperas de brotes de rábano. 
- 4 cucharadas soperas de aceite de sésamo. 
- Sal.

Preparación

Calentar una olla con agua. Cuando arranque a hervir, echaremos los guisantes y los dejaremos cocer entre 5 y 10 minutos.

Colocar los guisantes en el vaso de la batidora con una parte del agua de cocción. Salar y batir hasta conseguir una crema untuosa.

Verter la crema en los platos, regar con un chorrito de aceite de sésamo y un montoncito de brotes de rábano.

Crema de zanahorias al aroma de anís

El sabor de las zanahorias combina muy bien con el sabor a anís de los brotes de hinojo.

Ingredientes

- 5 zanahorias. 
- La parte blanca de un puerro. 
- 5 cucharadas soperas y colmadas de brotes de hinojo. 
- 4 cucharadas soperas de aceite de cardo.

Preparación

Raspar las zanahorias y cortarlas a rodajas, así como el puerro. 

Cubrir con agua hirviendo y cocer a fuego lento por lo menos 20 minutos.

Batirlo todo, previamente salado, y colocar en los platos.

Colocar un montoncito de brotes de hinojo sobre cada plato de crema y regar con un chorrito de aceite de cardo.

Potaje chino con brotes de judías mungo

Los brotes de judías mungo son los que corrientemente llamamos «brotes de soja». Variante: podemos añadir un puñado de fideos de arroz para que el potaje sea más consistente.

Ingredientes

- 1,5 Litro de agua. 
- 1 cebolla. 
- 1 zanahoria. 
- 2 champiñones shiitake frescos.
- 1 cucharada sopera de copos de algas. 
- 5 cucharadas soperas de brotes de judías mungo. 
- 50 g de tofu Sal y salsa de soja. 
Algunas hojitas de cilantro fresco (opcional).

Preparación

Poner el agua a hervir. Raspar la zanahoria. Picar los champiñones. Verter las verduras y los copos de algas en el agua hirviendo. Dejar cocer 10 minutos.

Cortar el tofu en daditos pequeños de 0,5 cm de lado e incorporarlos al potaje junto con los brotes de soja. Apagar el fuego. Salar un poco para que luego cada comensal se añada la cantidad de salsa de soja que le apetezca. Espolvorear con cilantro picado. Servir bien caliente.

Crema de calabacines al fenogreco 

Esta crema de calabacines se sirve como una crema muy dulce y discretamente perfumada con cúrcuma. Para acompañarla he escogido brotes de fenogreco, de sabor potente y perfume oriental.

Ingredientes

- 1 kg de calabacines. 
- 2 vasos de agua. 
- 4 cucharadas soperas de brotes de fenogreco. 
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva. 
- Sal y una pizca de cúrcuma.

Preparación

Lavar y cortar los calabacines a rodajas. 

En una cazuela se dispone el aceite y la cúrcuma, removiendo bien a fuego lento. Tras unos segundos, incorporar los calabacines con el agua. Tapar y dejar cocer 20 minutos.

Cuando los calabacines estén tiernos, batirlos con la batidora junto con el jugo de la cocción. Salar y reducir a crema. Si la consistencia es demasiado espesa, podemos añadir un poco de agua.

Servir caliente, espolvoreando cada plato con un puñadito de brotes tiernos de fenogreco.

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APRENDE A GERMINAR: ALFALFA, GIRASOL, LENTEJAS, QUINOA Y FENOGRECO


¿Cómo hacer germinar la alfalfa?

Su tiempo de germinación es de unos cuatro días y el resultado que se obtiene siempre es agradable. Para recolectar la cantidad de un buen puñado de brotes de alfalfa, se colocan dos cucharadas soperas colmadas en un tarro de cristal, se cubren bien de agua mineral y se dejan en remojo medio día. 

Después, para usarlo como filtro, colocaremos una gasa en la boca del tarro ajustándolo con una goma elástica, así se enjuagan y se escurren las semillas sin tocarlas. Esta operación se repite varias veces al día, colando el agua a través de la gasa y dejando dentro solo una atmósfera húmeda. Girar el tarro y colocarlo de modo que las semillas se queden pegadas a las paredes. 

Al principio (el primer día) el tarro puede guardarse en un lugar con poca luz, pero después lo pondremos en un entorno luminoso, sin luz solar directa, para que las semillas reverdezcan. Pongamos el tarro en un sitio al que podamos acceder fácilmente para ocuparnos cómodamente de las semillas. 

Cuando podamos (entre 2 y 5 veces al día), llenaremos el tarro con agua, las enjuagaremos y las escurriremos a través de la gasa. 

Cuando las semillas brotan, si nos parece que están apretujadas, las colocaremos en un plato perforado, bien extendidas, o bien en un colador grande (que no sea metálico) y pondremos un plato de cristal por encima, vigilando que circule el aire por los lados, para que se mantenga una atmósfera de humedad ventilada. 

Los brotes suelen tener unos 2 cm cuando aparecen las primeras hojitas verdes... Finas y crujientes, se consumen cuando tienen entre 2 y 3 cm de longitud.

¿Cómo hacer germinar el girasol? 

Lo bueno del girasol es que lo podemos consumir en cuanto el germen despunta. Brota con rapidez y ofrece dos posibilidades de degustación muy diferentes: pipas recién germinadas o brotes tiernos. Dos formas distintas de disfrutar. 

El tiempo de germinación de las pipas de girasol peladas es de tres días. 

Colocar cuatro cucharadas soperas de pipas de girasol peladas en un tarro de cristal y cubrir de agua mineral. Dejar en remojo media jornada. 

Tras unas cuantas horas en remojo, enjuagar bien frotando las pipas entre los dedos. Las pielecitas de las pipas se irán desprendiendo y con el agua se van fácilmente. También pueden consumirse en este estadio, solo en remojo. 

Escurrir, colocar una gasa en la boca del tarro, ajustada con una goma y conservar así la atmósfera húmeda. Darle la vuelta al tarro de forma que las pipas se peguen en las paredes del tarro. Dejar el bote inclinado para evitar que el agua se estanque, apoyándolo contra la pared, por ejemplo. 

También podemos extender las semillas en un plato perforado con una tapa de cristal por encima. Los siguientes días, se procede a enjuagados y regados con agua mineral dos veces al día. 

Los brotes pueden empezar a consumirse cuando miden medio centímetro, aproximadamente. Si esperamos un par de días más (y siempre que hayamos usado pipas peladas) empiezan a aparecer hojitas verdes, que serán los deliciosos brotes tiernos.

¿Cómo hacer germmar las lentejas? 

Colocar cinco o seis cucharadas de lentejas verdes (que tengan un sabor fuerte y característico) en un bol y enjuagarlas cuidadosamente, retirando eventuales palitos o piedrecillas. 

Las lentejas se disponen entonces en el tarro, cubiertas de agua (por lo menos tres veces su volumen) y se dejan en remojo una noche. A la mañana siguiente se cambia el agua hasta que ya no tenga color alguno ni espumas. Dejar en el tarro tras haberlo inclinado para que se queden las lentejas pegadas en las paredes. 

Regar con agua mineral y enjuagar por lo menos dos veces al día. Cuando aparece el germen, de pocos milímetros, se pueden consumir. 

Si nos parece que las lentejas verdes tienen un sabor demasiado fuerte, una breve cocción al vapor permitirá suavizarlas. Si se prolonga un poco más de la cuenta el brote de las semillas, se vuelven fibrosas y poco agradables de tomar. 

Si escogemos lentejas coral, bastará con medio día en remojo. Cuando aparece un germen de pocos milímetros pueden consumirse. Su color es precioso y el germen tiene un sabor tierno y fresco. Son más dulces y digeribles que las lentejas verdes. Las lentejas coral se toman crudas desde que el germen aparece o en forma de brote tierno, cuando llegan a los 2 ó 3 cm.

¿Cómo hacer germinar la quinoa?

Enjuagar la quinoa batiendo las semillas, que tienen tendencia a flotar. Para empezar, simplemente las colocaremos en un tarro largo de cristal. Por lo general, 3 ó 4 cucharadas soperas de semillas bastarán. 

Una vez en el tarro, se cubren completamente de agua mineral. Colocar un trozo de gasa o de tul en la boca del tarro, ajustada con una goma elástica. Como se trata de semillas muy pequeñas, la gasa será extremadamente útil para escurrirlas con facilidad. 

Han de permanecer en remojo de dos a cuatro horas, luego enjuagadas con agua mineral a través de la gasa y escurrirlas con un colador. Dejarlas en el tarro en una atmósfera húmeda y darle la vuelta al tarro para que las semillas se queden adheridas a las paredes. El tarro se deja un poco inclinado para que no se estanque el agua y se aireen las semillas. 

Hay que enjuagarlas un par de veces al día. Para hacerlo sin estropear las semillas, se recubren generosamente con agua para darles un «baño». Ello permite despegar los granos y evitar el riesgo de fermentación. Al escurrirlas, se debe tener la precaución de que las semillas queden pegadas a las paredes del tarro. 

El tiempo de germinación es de dos o tres días, pero entre la germinación incipiente y los primeros brotes verdes pueden pasar de dos a seis días. La quinoa puede tomarse desde que despunta el germen. Una vez ha brotado, al llegar a unos 2 ó 3 cm, deben consumirse rápidamente porque empiezan a marchitarse.

¿Cómo hacer germinar el fenogreco?

Se enjuagan las semillas antes de ponerlas en remojo con agua mineral, durante una noche, en un tarro. Bastará con tres o cuatro cucharadas soperas de semillas. 

A la mañana siguiente se cambia el agua, que ya tendrá color. Se enjuaga y se escurre. Colocar un trozo de gasa en la boca del tarro y mantenerla ajustada con una goma (o ponerle una tapa perforada). Darle la vuelta al tarro para que las semillas se peguen a las paredes del tarro y dejarlo un poco inclinado para que no se estanque el agua y el aire circule. Las semillas se enjuagan dos o tres veces al día, para eliminar el gel que producen y que no se peguen entre ellas. 

El tiempo de germinación del fenogreco es de unos tres días para obtener simplemente fenogreco germinado. Si preferimos brotes tiernos, habrá que prolongar el cultivo y contar por lo menos una semana. Llegados a ese paso, y si los brotes son vigorosos, se pueden conservar en la nevera varios días, a condición de mantener los brotes secos. Para ello suelo usar una centrifugadora de verduras para secarlas antes de volverlas a poner en el tarro.


GERMINADOS: ¿ QUE VITAMINAS Y MINERALES CONTIENEN CADA UNO?


Los brotes de semillas germinadas son una gran fuente de vitaminas y minerales para tu dieta.

Los brotes tienen una biodisponibilidad muy buena: el cuerpo podrá absorber fácilmente las vitaminas y minerales contenidos en los brotes. Los brotes están vivos, están cargados de enzimas. Las enzimas en los brotes ayudarán a digerir los alimentos cocidos que no tienen enzimas. Así que es una buena idea incluir semillas germinadas a tu comida, ya que las digerirás mejor.

Durante el proceso de germinación se produce un formidable aumento de hasta 1000 veces las vitaminas contenidas en las semillas secas, por lo que tienen un gran poder antioxidante tonificante y remineralizante sobre el organismo.

Para mantener todos los beneficios de los brotes, se deben comer crudos y evitar cocinarlos después de la germinación. Añádelas en el último momento en platos calientes.

Los germinados forman parte de los ingredientes que podemos clasificar dentro de todo lo que contribuye a una alimentación viva. Introducirlos en nuestros menús, junto con el zumo de hierbas, las algas, los oleaginosos, la fruta y la verdura fresca y cruda (proveniente de la agricultura ecológica), es una de las mejores formas de aportar al organismo un excelente potencial de energía. Energéticos, ricos en aminoácidos, vitaminas y oligoelementos, los brotes también son reconocidos por su riqueza en fibras, enzimas y por su rol como antioxidantes y alcalinizantes. Incorporar brotes al plato regala un nuevo aire a la alimentación cotidiana. Le dan un toque alegre y lúdico a los menús, al mismo tiempo que contribuyen a nuestro equilibrio nutricional. Para el paladar, el primer encuentro suele ser innovador y sorprendente... 

Los brotes y sus hojitas tiernas nos invitan a participar en una fantasía decorativa que también alegra la vista. A diferencia de los alimentos cocidos, el consumo de alimentos crudos, vivos, es una experiencia que se «siente», generalmente se toma en menor cantidad, lo cual está justificado por la riqueza nutricional de los brotes. 

A través de la experiencia y del contacto con esos alimentos de gran calidad, podremos notar períodos en que se siente necesidad de ellos, como simple toque en un plato o para hacer curas. 

De forma muy sutil, los brotes tiernos nos ayudan a escuchar mejor nuestro cuerpo y a conocer nuestras necesidades alimentarias. Los brotes encierran en sí una energía primaveral, de nacimiento, de renovación, de «germen». Con toda lógica, se puede pensar que éstos ofrecen al cuerpo una información de «arranque». Por ello, la primavera y el inicio del verano (períodos en que las semillas germinan con más facilidad en nuestras cocinas), así como las mañanas, en el desayuno (el inicio de una jornada que puede beneficiarse así de una energía que «brota»), son a menudo los mejores momentos para consumirlos. 

Brotes y salud 

La germinación transforma el grano y comporta una serie de modificaciones positivas: las enzimas proceden a una predigestión en la cual el almidón se transforma en compuestos más fáciles de digerir; ¡las tasas de vitaminas y oligoelementos aumentan! 

Tras la germinación, el valor nutritivo de las semillas se multiplica por diez y aportan al organismo vitaminas y oligoelementos que podemos considerar como biológicamente disponibles.

¿Qué encontramos en la composición de los brotes?

¡Proteínas vegetales! 

En los brotes de soja y en los de judías mungo, en los de girasol, en los de sésamo, alfalfa y brócoli...

¡Más hierro! 

Particularmente en el fenogreco, las lentejas, los berros, las espinacas, el hinojo, el sésamo, las lentejas coral, el brócoli, la quinoa...

Magnesio 

En el trigo, las lentejas, el lino, las espinacas, el alforfón, el girasol, el sésamo...

Calcio 

En las lentejas coral, los azukis, los berros, las espinacas, la quinoa, el sésamo...

Vitaminas del grupo B 

En el trigo, las espinacas, el arroz, las lentejas...

Ácidos grasos esenciales 

En los brotes de girasol, sésamo...

Fósforo, potasio, cobre 

Se encuentran particularmente en los diferentes tipos de trigo, el brócoli, la zanahoria, la col, las espinacas, el hinojo, el fenogreco, los puerros...

Antioxidantes 

Especialmente en la alfalfa, los diferentes tipos de trigo y el brócoli.

Una fuente rica en vitamina C 

En todos los brotes, pero particularmente en los de las lentejas, la col lombarda, el brócoli, la alfalfa, los berros, la rúcula...

Las semillas germinadas tienen un poder alcalinizante. El consumo de cereales y legumbres germinadas puede ayudar a mantener o restablecer el equilibrio ácido-básico.


COMO PREPARAR CEREALES Y LEGUMBRES GERMINADAS EN CASA


A los que nos encanta el sabor de los brotes y reconocemos su valor alimenticio y sano, no nos cuesta nada dar el paso de cultivarlos en casa, de esa manera tenemos siempre a mano nuestra variada despensa natural.
 
¡Pequeños y mayores disfrutamos en casa de nuestros propios brotes cultivados por nosotros mismos! Los niños disfrutan mucho con ello.
 


Aconsejamos brotes de alfalfa para los principiantes, porque germinan muy fácilmente, igual que el girasol y las lentejas...

• Hay que comprar semillas ecológicas garantizadas al ciento por ciento. Luego nos hacemos con un tarro de cristal, como los de mermelada o los de legumbres cocidas. Tengamos en cuenta que las semillas, al germinar, aumentan bastante su volumen y escojamos un tarro lo suficientemente grande. En general, 2 ó 3 cucharadas soperas rasas de semillas en un tarro de cristal de conservas, será más que suficiente. Lo mejor es preparar diversos tarros en los que pondremos semillas a germinar con el intervalo de un día, para que la recolección sea escalonada.
 

• Eliminemos las semillas que nos parezcan feas o estropeadas. Coloquemos las seleccionadas en el tarro y cubrámoslas de agua. El tarro se debe tapar con una tela fina de algodón, una gasa o un trozo de tul, que aguantaremos a la boca del tarro mediante una goma elástica. Cuando las semillas que vamos a germinar son muy pequeñitas, estas telas van de maravilla para enjuagarlas, cambiar el agua y escurrir los brotes. Si se trata de semillas grandes (garbanzos, girasol...) podríamos usar perfectamente un colador. El agua que utilizaremos para la germinación será, preferentemente, mineral.
 
• Dejemos las semillas cubiertas de agua la primera noche. El tiempo que se deben dejar las semillas en remojo dependerá de cada variedad. La alfalfa y los rábanos, por ejemplo, tienen bastante con tres o cuatro horas en remojo, mientras que los garbanzos, las judías mungo y las de soja necesitarán más de diez horas. Cuando queramos germinar semillas de diferentes tamaños y especies, es preferible ponerlas por separado, porque cada especie tendrá un tiempo de germinación concreto y diverso.
 
• A la mañana siguiente se enjuaga cuidadosamente con agua varias veces, a través de la tela de gasa, con agua mineral o con un agua filtrada.


 
Recuerda
 
• Usar semillas ecológicas sanas y sin grietas.
 
• Se requiere un tiempo de remojo con agua mineral o purificada.
 
• Los enjuagues deben ser muy cuidadosos.
 
• Se requiere un tiempo de germinación en una atmósfera húmeda.
 
• La temperatura ambiente deberá situarse entre 18 y 22 °C.
 
• Conviene luz sin sol directo.

 
 

GERMINADOS: SANOS, DIGESTIVOS, NUTRITIVOS Y CON MUCHAS VITAMINAS


La germinación transforma el grano y comporta una serie de modificaciones positivas: las enzimas proceden a una predigestión en la cual el almidón se transforma en compuestos más fáciles de digerir. ¡Las tasas de vitaminas y oligoelementos aumentan! Tras la germinación, el valor nutritivo de las semillas se multiplica por diez y aportan al organismo vitaminas y oligoelementos que podemos considerar como biológicamente disponibles.

¿Qué encontramos en la composición de los brotes?

Proteínas vegetales

En los brotes de soja y en los de judías mungo, en los de girasol, en los de sésamo, alfalfa y brócoli...

 
Más hierro:

Particularmente en el fenogreco, las lentejas, los puerros, las espinacas, el hinojo, el sésamo; las lentejas coral, el brócoli, la quinoa...

Magnesio:

En el trigo, las lentejas, el lino, las espinacas, el alforfón, el girasol, el sésamo...

Calcio:

En las lentejas coral, los azukis, los berros, las espinacas, la quinoa, el sésamo...
 
<Vitaminas del grupo B:

En el trigo, las espinacas, el arroz, las lentejas... Ácidos grasos esenciales En los brotes de girasol, sésamo...

Fósforo, potasio, cobre:

Se encuentran particularmente en los diferentes tipos de trigo, el brócoli, la zanahoria, la col, las espinacas, el hinojo, el fenogreco, los puerros...

Antioxidantes:

Especialmente en la alfalfa, los diferentes tipos de trigo y el brócoli.

Una fuente rica en vitamina C:

En todos los brotes, pero particularmente en los de las lentejas, la col lombarda, el brócoli, la alfalfa, los berros, la rúcula...



Las semillas germinadas tienen un poder alcalinizante.

El consumo de cereales y legumbres germinadas puede ayudar a mantener o restablecer el equilibrio ácido-básico.

Los brotes son verdaderos tesoros nutricionales.
 
 

SEMILLAS: GERMINADAS O ESPERAR AL BROTE TIERNO


Hay quién prefiere consumir las semillas recién germinadas en las que solo aparece el germen, mientras que otros prefieren alargar el proceso hasta que aparezcan los primeros brotes tiernos de hojitas. En general, se trata de optimizar la duración de la germinación para cada tipo de semilla.
 
En un primer estadio, la semilla regada se ve perforada por el germen, que contiene todo el potencial del grano. Dicha perforación ocurre en la oscuridad. El germen es de color blanco, y puede consumirse tal cual.
 
En general, se suele esperar a que la semilla germinada se transforme al máximo en estas condiciones de «cultivo fuera del suelo». Pero si se espera demasiado tiempo, el brote se marchitará.
Normalmente, los cereales (trigo, espelta, alforfón...), los oleaginosos (sésamo, girasol, calabaza...) y las legumbres (garbanzos, lentejas...) se consumen en su forma de germen de unos 0,5 cm aproximadamente. Mientras que las semillas de verduras o de hierbas aromáticas (hinojo, rábanos, puerros, zanahorias, alfalfa, berros, perejil, cilantro, eneldo, mostaza...) se consumen en forma de brotes tiernos, con hojas verdes de unos 3 cm de longitud, aproximadamente.
 
El consumo de ciertas semillas puede alargarse a todas sus etapas de desarrollo, desde el germen al brote tierno. Es el caso del girasol, que podemos degustar en estado de germen o, si preferimos beneficiamos de la clorofila, en estado de brote tierno.

Para ciertos cereales, como el trigo o el centeno, se puede intentar un auténtico cultivo en suelo para recolectar los brotes, ricos en clorofila, y pasarlos por un extractor concreto de manera que podamos consumir todo el zumo, sin las fibras que puedan ser incompatibles con el sistema digestivo.

Las semillas germinadas y los brotes tiernos están presentes en todos los supermercados, preparados en bandejitas plastificadas. La presentación de bandejas con diversas variedades de brotes es interesante con el fin de probar diferentes sabores y texturas, porque cada uno de ellos es muy diferente a los demás. Ello va a gusto del consumidor pero se puede sugerir empezar por la alfalfa, fina y ligera, de sabor delicado, así como por los brotes tiernos del girasol, frescos y crujientes.


Siempre hay que tener preferencia por escoger bandejas con brotes muy frescos, con colores contrastados y potentes. Si la cadena de frío no ha sido respetada, si han estado en una atmósfera húmeda y poco ventilada, despiden un olor bastante desagradable. Se aprende rápidamente a ver cuándo los brotes están mustios y blandos, y en ese caso no interesan para nada. Las presentaciones variadas de brotes diferentes son muy agradables y favorecen la iniciación en diversos sabores y texturas: rábano, cebolla, hinojo, fenogreco, girasol, lentejas, brócoli, col lombarda, trigo, judías mungo, soja, alfalfa....

 
 

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