CEBADA PARA PERDER PESO, COMO HACER EL AGUA Y OTRAS RECETAS

Posted by Begoña Rojo on 20:46 with No comments

Al comer cebada lo ideal sería poder consumir las hojas de forma directa, pero esto no es algo posible ya que en ellas hay una alta cantidad de fibra que recubre los nutrientes. Este motivo hace que el cuerpo humano no las pueda digerir bien.

Tras muchas investigaciones, se descubrió un método para poder ingerir la cebada verde, aprovechando todas sus sustancias y sin perder ninguna de sus beneficiosas propiedades.

En este proceso, las hojas de la planta se lavan en profundidad y se les extrae el zumo. En cuestión de segundos, éste es deshidratado, transformándose en un polvo que mantiene todos los beneficios y que se absorbe muy fácilmente por el organismo. Se consigue, de esta forma, la llamada esencia de cebada verde o verde de cebada.

Otro de los elementos importantes que tienen la cebada verde es gran cantidad clorofila; la llamada sangre verde. Los corpúsculos de la clorofila de las plantas y los de la sangre humana tienen una estructura molecular muy parecida, por lo que se podría decir que son “análogas”.

El verde de cebada, que por su carácter alcalinizante disminuye la acidez en sangre provocada por una dieta rica en proteínas y productos refinados, además, proporciona proteínas y aminoácidos de alta biodisponibilidad así como vitaminas y minerales de origen natural en proporciones equilibradas que son de gran utilidad en todas las dietas de control de peso.

Especial interés en este caso tienen las enzimas que el verde de cebada contiene para facilitar una mayor digestibilidad de los alimentos. Además este producto es un buen estimulante de la glándula tiroidea, facilitando el metabolismo general, a lo cual contribuye la cantidad de iodo orgánico contenida en los comprimidos. Su discreto efecto laxante es beneficioso en estos casos.

Parece ser que la cebada es una de las plantas de cultivo más antiguo; su origen se remonta nada menos que a la prehistoria, y una de sus variedades fue hallada en las tumbas egipcias.

La que nosotros utilizamos preferentemente es la cebada pelada, es decir, el grano sin su en­voltura exterior. Desembarazada de su vaina, lustrada y helada después, se convierte en la cebada perlada.

Según una encuesta efectuada por investiga­dores, 100 gramos de cebada perlada contienen los siguientes principios nutritivos:

 
- 8,4 gramos de proteínas.
- 81,3 gramos de azúcar.
- 1,7 gra­mos de grasa.
- 9,7 mgs. de calcio.
- 206 mgs. de fós­foro.
- 0,67 mgs. de hierro.

Ya os habéis dado cuenta de la abundancia del fósforo

De ahí las cualidades de esas papi­llas a base de harina de cebada, que sientan tan bien a los niños, a los convalecientes, a todas las personas que sufren del estómago, a los nefríti­cos, a los intoxicados, a los raquíticos, a los go­tosos y… a todo el mundo.

La cebada tiene pro­piedades nutritivas, emolientes, laxantes, antica­tarrales. Contiene, entre otras, vitaminas B12 muy útil en las enfermedades del hígado y de los nervios; y también vitamina E, llamada vi­tamina de la fecundidad y de la juventud.

La cebada mondada es un complemento de las sopas y de los potajes que puede reemplazar a la patata.

También se ob­tiene de la cebada una bebida, a razón de 30 a 50 gramos por litro de agua.

Durante los períodos de lactancia, las muje­res pueden recurrir a la cebada, bien como ali­mento sólido o como bebida.

AGUA DE CEBADA
 
(Para obtener 1 litro de bebida) Ingredientes:
 
- 100 gramos de cebada (mondada);
- agua abundante.
 
Preparación:
 
Lavar la cebada; echarla luego en un recipiente que contenga agua necesaria para que, después de haber hervido 30 minutos, produzca un litro de líquido.

VALOR NUTRITIVO
 
(Para una ración normal: 250 g)
 
Calorías totales: 32
Hidratos de carbono: 7
proteínas: 0,65;
grasas: 0,15;
vitaminas: B y B1.
 
¿Qué aporta esta bebida?
 
Es un agua excelente para apagar la sed, y tiene asombrosas virtudes antifebriles, diuréticas y antiinflamatorias, así como en todos los tratamientos de las vías urinarias.

RECOMENDACIONES
 
¿Quién, cómo y cuándo se puede tomar? Este líquido pueden beberlo las personas de cualquier edad y a cualquier hora del día. Es refrescante, aperitiva, emoliente, nutritiva, etc.

Una antigua sopa de cebada:
 
Era recomendada especial­mente por algunos maestros afilado­res. Para estar bien cocida, la cebada necesita permanecer al fuego cuatro horas por lo menos. Si queréis ahorrar tiempo, poniendo la cebada a remojo la víspera reduci­réis bastante el tiempo necesario para su cocción.


 Para preparar la sopa de cebada efectuad las siguientes operaciones:
 
- Po­ned a cocer en una cacerola medio litro de agua, una endibia bien lavada y troceada, añadid sal y dos cucharadas llenas de cebada, limpia, como si fuera arroz.
 
- Cuando la cebada esté co­cida, retirad la cacerola del fuego; añadid un huevo, yema y clara, bien batido, con medio vaso de leche, una cucharadita de mantequilla, un poco de nuez moscada y finalmente una cu­charada de parmesano rallado.
 
- Mezcladlo todo bien, y después servir esta excelente sopa.

Para los niños, se prepara una papilla de gran valor nutritivo:
 
- Se ponen a remojo dos cucharadas de cebada; al día si­guiente, escurrid, verted en una pequeña cace­rola, cubrid con agua suficiente, añadid un poco de sal y poned la cacerola al fuego.

Cuando la cebada esté bien cocida, escurridla y pasadla por el tamiz, aplastándola; aumentad el puré así obtenido con leche hirviendo, azucaradla y obtendréis por todos vuestros pequeños una rica papilla de cebada con leche.

Para quienes padecen disente­ría o enteritis:
 
Remojad, coced y pasar por el tamiz dos cucharadas de cebada, aumentad la papilla con caldo caliente (incluso con cubitos disueltos en agua); añadid media cucharadita de mantequilla, una cucharada grande de parme­sano rallado y un poco de sal. A vuestro en­fermo le sentará muy bien esta papilla.

Si queréis enriquecerla, bastará con añadir una yema de huevo y media cucharada de par­mesano rallado diluido en un poco de leche. Luego, removed bien. Esta papilla es perfectamente digestiva para los dispépticos.